PABLO PICASSO: «Acróbata sobre la bola»

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...Una cita favorita: «Algunos artistas pintan el sol como una mancha amarilla, mientras que otros transforman una mancha amarilla en el sol». Se dice que este aforismo salió de la pluma de Pablo Picasso.

Pablo Picasso

Un fenómeno de superlativos

Excéntrico, audaz, temperamental y singular —para muchos, él es el símbolo y la encarnación de la pintura del siglo XX. Su nombre se ha convertido desde hace mucho tiempo en sinónimo de un artista talentoso. Y su figura está constantemente rodeada de superlativos: el artista más famoso, el más original, el más reconocible y el más influyente de la historia.

Genio: el veredicto de la estadística

  • Una de las pinturas más caras del mundo (entre las vendidas jamás) es «Las mujeres de Argel» de Pablo Picasso. Subasta de Christie's. Alrededor de 180 millones de dólares.
  • El artista más prolífico del mundo. Este hecho, por cierto, está registrado en el Libro Guinness de los Récords: 13 500 pinturas, 100 000 grabados, 34 000 ilustraciones de libros, cientos de esculturas y obras de cerámica. En total, ¡alrededor de 150 000 obras de arte!
  • Y ya que estamos con el tema de los superlativos, él es también el artista más «robado» (perdón por el neologismo) del mundo. Cientos de sus lienzos siguen desaparecidos. En cierto modo, ¡esto también es un cumplido!

«La inspiración existe, pero tiene que encontrarnos trabajando» — Pablo Picasso.

...Y así, «Acróbata sobre la bola» — Pablo Picasso, 1905.

Un mundo sin intrigas ni vanidad

La ternura, una sensación de ligereza, los tonos rosa, celeste y nacarados —esto es lo que «abraza» de inmediato al espectador, invitándolo a una atmósfera de especial calidez, al orden natural de las cosas.

En este mundo, nadie se apresura hacia ninguna parte.

En este mundo, la intriga no existe.

En este mundo, nadie lucha ni juega con nadie más.

Todo y todos están en su lugar, sin pretender jamás reclamar el de otro.

Aquí no hay doblez ni fingimiento, aunque sea un circo.

Y tal vez sea esta misma sinceridad la que constituye el «prisma precioso» a través del cual contemplamos esta aclamada obra maestra. Así como la perfecta armonía, coherencia y equilibrio de un mundo donde uno no puede existir sin el otro.

El contraste entre la inestabilidad y el estatismo. Un juego de fragilidad y fuerza. Un equilibrio de juventud y madurez, de esperanza y fatalidad. Una síntesis del período «azul» de Pablo Picasso —con su melancolía, tristeza y dolor— y su período «rosa», luminoso y optimista.

El hombre. Está inmerso en sus pensamientos sobre algo ilimitado, eterno, cósmico…
La niña. ¡No piensa en nada! Sabe desde hace mucho todo sobre lo eterno y lo ilimitado en la esencia cósmica de su movimiento…

Sedes Fortunae rotunda, Sedes Virtutis quadrata

Críticos, historiadores del arte, expertos… su propósito, su misión no es solo analizar las obras maestras desde una perspectiva artística, sino también dotarlas de un significado que tal vez ni siquiera era conocido por los brillantes creadores de estas obras. Una de las interpretaciones de «Acróbata sobre la bola» de Pablo Picasso es la idea de que la esfera es el pedestal de Fortuna, la diosa del destino. Un símbolo de la inestabilidad, de lo esquivo de la felicidad humana. El cubo es el pedestal de la destreza.

Los eruditos citan la máxima latina: «Sedes Fortunae rotunda, Sedes Virtutis quadrata» (el asiento de la Fortuna es redondo y el asiento de la Virtud es cuadrado).

Pablo Picasso, «Acróbata sobre la bola»

Acróbata sobre la bola

Claude Debussy, «La doncella de los cabellos de lino»

El compositor escribe: «La música no es una expresión de sentimientos, son los sentimientos mismos».

Y oímos, sentimos las infinitas tonalidades, matices y semitonos de los que parece estar tejida esta belleza «de acuarela».

Y nos damos cuenta de que la perfección de esta imagen no radica en la fidelidad del retrato, sino precisamente en lo esquivo de los contornos, en la claridad cristalina, en la fragancia del aire y en la frágil delicadezа de su atmósfera sonora.

«La música es el silencio entre las notas» — Claude Debussy.